lunes, 9 de abril de 2018

Compartir o no un buen chismorreo: he ahí la cuestión




Mi amiga Pepa me mandó hace poco un wasap de esos que pululan por las redes. Era una foto en blanco y negro de tres chicas desnudas en la playa, una de las cuales tenía un gran parecido hasta en la postura -hombros ligeramente caídos y cabeza hacia delante- con Angela Merkel en su juventud.

Por curiosidad y por saber si era verdad que en sus años mozos había sido tan natural y desinhibida, reenvié la foto a un amigo que es de Historia y él me dijo que es una foto muy conocida, que había aparecido en una revista nudista en los años 60 y que, a pesar del enorme parecido,  no podía ser la Merkel, que por aquel tiempo era una niña. Me mandó también un enlace en el que analizaban la foto en ese sentido. Cuando le contesté a Pepa con la rectificación, me dijo que no debería haberla reenviado, que no le gustaba contribuir a que ese tipo de fotos se propagase.

Aunque ni se me ocurre enviar ninguna foto personal sin el permiso de sus dueños, no actúo igual con las fotos públicas. En esta en concreto, a pesar del desnudo, vi frescura, libertad e inocencia en la mirada de las tres jóvenes que, sin ningún tipo de recato, sonreían con naturalidad ante el fotógrafo. Incluso me empezó a caer bien Doña Angela, una señora con la que no tengo ninguna afinidad. Pero el rechazo de mi amiga Pepa sobre su difusión me hizo pensar, sobre todo en estos tiempos en que parece que todos llevamos una ventana indiscreta en el bolsillo y en los que la difusión de nuestros datos nos hace vulnerables, visto el último escándalo de Facebook y Cambridge Analytica. Como nos avisa El País, "el rastro que un usuario deja a su paso por Internet y la información privada que va cediendo, a menudo sin ser consciente de ello, se van acumulando hasta convertirse en un codiciado botín, una bomba cuya explosión es solo cuestión de tiempo y que puede tener efectos catastróficos" ¡Qué miedo!

¿Qué debemos hacer entonces, ahora que ya nos hemos acostumbrado a esta conversación global que es Internet? ¿Qué compartir y qué no? ¿Dónde acaba lo público y empieza lo privado? ¿Nos estamos convirtiendo en chismosos universales?

Por una parte, el que cualquier noticia de interés público pueda propagarse al instante y media humanidad esté al tanto de lo que hace la otra media es bueno porque favorece la claridad y se les hace más difícil a los jerarcas engañar u ocultar desmanes.

Por otra parte, tal vez estemos convirtiendo al planeta en un gigantesco lodazal de chismes, rumores y noticias distorsionadas. Inconscientemente, se me presenta delante la imagen de los establos de Augías, tan llenos de mierda del ganado del rey, que Hércules en uno de sus 12 trabajos tuvo que desviar el curso de dos ríos para limpiarlos en un solo día. Si, sin darte cuenta, contribuyes a ensuciar honras, se necesitaría algo más que el caudal de dos ríos para limpiarlas.

Tal vez deberíamos fiarnos de Sócrates y, ante cualquier noticia que queramos compartir, pasarla por su triple filtro: ¿es verdad? ¿es buena? ¿es útil? Si la respuesta es negativa, mejor no la cuentes. 
¿Es verdad la noticia de la Merkel ? Por lo que parece, no.
¿Dice algo bueno de ella? Para mí particularmente, sí: la humaniza y la acerca a los demás. Pero entiendo que hay personas a los que el desnudo no les parezca bien ¿Se acuerdan de Il Braghettone, el que cubrió las partes pudendas de los personajes del Juicio Final en la Capilla Sixtina?
¿Es útil saber que la mujer más poderosa de Europa tuvo una juventud hippy y libre como muchas de su generación? Tal vez sí, si se quiere hacer un retrato fidedigno de ella, pero...

Pero como en las tres respuestas hay "quizás", "puede ser" y "tal vez" y no hay seguridad, debería darle la razón a mi amiga Pepa, hacer el acto de contrición sintiendo haber sido una retuiteadora contumaz y cumplir la penitencia de no reenviar tanta foto. Como dice Manuel Vicent "si persistes en enterarte de las noticias  que llenan de basura moral el mundo y las prefieres al aroma de café que te llega de la cocina, es que estás muerto"

Y de lo que se trata es de vivir.

(En la imagen, la limpieza de los establos de Augías por Hércules)

14 comentarios:

  1. Estando de acuerdo contigo, Jane, sobre el valor documental y humano que puede contener la foto de la supuesta Sra. Merkel y amigas, en una playa nudista, sin embargo, nunca me ha gustado el mundo del chismorreo, ya sea de políticos, actrices, cantantes, deportistas o gente anónima. De hecho, nunca me han gustado ni me gustan las revistas y programas de televisión que se dedican a eso y me llega a molestar el hecho de que tengan más audiencia que los telediarios de cualquier cadena.
    España, no sé por qué extraña razón, es un país en el que la aceptación que tiene ese tipo de programas me sorprende y me indigna.
    Para más inri, en los tiempos que corren, el poder de las redes sociales, para difundir esa clase de información, hace que el más mínimo rumor o chismorreo se amplifique hasta casi el infinito y sin que apenas se pueda controlar su repercusión.
    Muchos de esos chismes, amparados en el cobarde anonimato de quienes los ponen en marcha, llegan a generar daños que jamás se repararán, porque difícilmente se puede perseguir a quien, con total impunidad, se dedica a desprestigiar y difamar a todo el que se le antoje.
    No creo, Jane, que esta lacra del chismorreo vaya a terminar jamás, porque me temo que forma parte de la condición humana y, si acaso, será una buena educación, basada en el principio del respeto, por encima de todos los demás, la que consiga reducir, lo más posible, esa tendencia a chismorrear y cotillear que tan arraigada parece estar en demasiada gente, para mi gusto.
    Ojalá me equivoque y haya una reacción en contra de esta inercia y yo pueda verla.

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    1. Tienes razón, Cehachebé, en que el cotilleo forma parte de la condición humana. En tanto que seres sociales nos atraen las vidas de los otros. Cuando estoy con mi grupo de amigas es normal que hablemos de lo que le pasa a Zutanita y de con quién se casó Fulanita. Vicente Verdú decía en un artículo que no somos nada sin los demás: "Somos buenos o malos, odiados o queridos, simpáticos o antipáticos gracias a los juicios emitidos por los otros. Porque los otros, a fin de cuentas, no son otra cosa que productores de la identidad de mi yo". En resumidas cuentas que somos en comandita y que por eso nos interesan lo que hacen u opinan los demás. Así que yo veo lógico y natural el cotilleo, pero, como dices, tiene sus riesgos: si sirve para humillar a los demás, si atenta contra la intimidad de una persona, si propaga falsedades, si no pasa el triple filtro socrático...
      Son límites que hay que poner a una actividad tan corriente como es hablar del prójimo. Como dices, la buena educación hasta en eso es la clave.
      Gracias por tu comentario. Interesante, como siempre.

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  2. Totalmente de acuerdo contigo Isa y con el comentario de tu amiga Cehachebé.
    A los periodistas los procesan por dar noticias falsas, pero los usuarios de las redes gozan de total impunidad, pueden hacer mucho daño y "lo saben" (a lo Julio Iglesias)

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    1. Menos mal que parece haber una corriente en los gobiernos y en la propia Unión Europea que quiere legislar todo ese disparate y proteger datos y en resumidas cuentas al usuario. Hasta el Papa dijo ayer que "el consumo de información superficial y las formas de comunicación rápida y virtual pueden ser un factor de atontamiento", otra forma de hacer daño.
      El primer paso es, como siempre, tomar conciencia de ello.

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  3. Creo que sí, deberíamos fiarnos de Sócrates y hacer uso del triple filtro. Un abrazo grande.

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    1. Ay, Sócrates es un filósofo moderno. 26 siglos y él sigue tan actual, hablándonos de tú a tú. Hoy ante la cantidad de noticias que nos inundan no queda más remedio que ser socrático (o pasar de ellas como quien oye llover).
      Un abrazo grande, Úrsula.

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  4. Pues yo, querida amiga, creo que algunos estaríamos muertos sin la conexión de esta era. Me parece que mientras los chismes no sean calumnias o rocen la indecencia, somos un país de cotillas y eso da cierta vidilla a las reuniones. Eso sí, deben de propagarse con discreción, tras haber pasado esos filtros que lo patenten como verdadero. En cuanto a las noticias íntimas o personales sigo prefiriendo el café y una mano amiga.

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    1. Jajajaja, un amigo mío, cuando va a contar un chisme, siempre dice: "Esto que no salga de la isla". Me acordé de él cuando te leí lo de la discreción.
      Sí, somos un país de cotillas. O como decía la gran Thelma Ritter a James Stewart en "La ventana indiscreta": "Nos hemos convertido en una raza de mirones". Claro que después decía: "Lo que deberíamos hacer es mirar para adentro", cosa con la que yo estoy de acuerdo en parte, porque también mirar para afuera forma parte de lo que somos. La vidilla de la que hablas... :-D

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  5. Todo lo que hagas en Internet, aunque borres el historial, queda registrado. Fíjate si se sabe todo que ayer oí en la TV que Ana Julia, la que mató a Gabriel, estuvo buscando en Internet venenos para matar.
    De pronto me entró pánico porque siguiendo a mi nieto el otro día me llevó a la página de Míster Global ¿Qué dirán si buscan en mi ordenador y me encuentran esas páginas? "¡Dios! ¿Qué busca ahí una señora de 70 años?".

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    1. Ya sabes, Esther, que lo único sensato sería no entrar en Internet a buscar nada si no quieres que te descubran. Pero ¿quién se resiste?
      Así que pasa del qué dirán y alégrate la vista siempre que quieras.
      Además ¿sabes que todo este rollo de la intimidad es algo relativamente reciente, apenas de un siglo y poco? Antes de eso los reyes y reinas se apareaban por primera vez delante de un montón de nobles y se morían igualmente, ante una multitud de allegados. La intimidad está sobrevalorada :-D

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  6. Una compañera me decía hace poco: "qué puedo tener yo que les interese?" (a los que nos vigilan y comercian con nuestros datos). Y sigue sin tomar medidas de protección. Podemos usar internet, a veces tenemos que usarlo, pero sí es cierto que a veces no pensamos en lo que compartimos.

    Un abrazo.

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    1. Algo tendremos que hacer, Dorotea, para que no se nos vea el plumero, aparte de las medidas normales de seguridad. Pero lo tenemos crudo. Leí en El País que Mario Costeja, el español que denunció a Google por publicar una información desfasada sobre él, logró en 2014 que el buscador reconociera el derecho al olvido. En medio del largo proceso judicial, describió en una frase -muy gráfica- la magnitud del poder al que se enfrentaba: "Luchar contra Google es como luchar contra Dios". Así que ya ves...
      Otro abrazo para ti.

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  7. Casualmente vi un documental titulado "Juego sucio ", que recomiendo a todos, ya que todos o casi todos caminamos por las redes. Este documental trata de la forma en la que Trump ganó las elecciones.
    La mentira y el uso de noticias falsas se convierten en formas de manipulación masiva. La falta de respeto por la verdad es muy frecuente, cada usuario es libre de manifestar lo que quiera y muchos lo propagamos. Siempre hay gente dispuesta a creer lo que le conviene.
    Lo peor de todo ésto es que con nuestra participación estamos mostrando nuestros intereses, aficiones, , ideas, lo que somos, familia y un largo etcétera. Y ahí nos encuentran empresas como la que citas, Cambridge Analítica, para procesar nuestra información, dada gratuitamente, para luego venderlas a empresas que éstas nos envíe lo que creen está dentro de nuestras preferencias.
    Hoy tenemos que ser muy críticos con lo que compartimos e informarnos adecuadamente con diferentes fuentes de información para tratar de discernir lo cierto de lo probable, de lo confuso y de lo falso.
    La información hoy es tan dispar, cambiante, de diferentes ideologías, pagadas por no sabemos quien, tenemos que ser precavidos.
    Siempre recuerdo la bofetada que me llevé por comentar en casa algo que oí a los vecinos y mi madre me enseñó a no repetir chismorreos.

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    1. Es escalofriante lo que cuentas. Siempre le repetía a mis alumnos que el conocimiento, el estar informados, el ser críticos nos preparaban frente a la manipulación. Pero pensar que se ha llegado a manipular a Estados enteros y que te manejen casi sin darte cuenta para que votes a una determinada opción, pone los pelos de punta.
      Por lo menos, saberlo nos da cierta defensa ¡Qué miedo!
      Gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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