lunes, 22 de enero de 2018

Desta escapemos




"Desta escapemos" es la fórmula tradicional en broma que usan mi familia y amigos después de un viaje en avión para comunicar que hemos llegado bien, que no ha ocurrido ninguna de las catástrofes imaginadas antes del viaje y que, al final de este, nuestros pies han tocado la bendita tierra. A los canarios, obligados como estamos a viajar por los aires, nunca nos extrañó que el Papa Juan Pablo II, en sus visitas por el mundo, nada más bajar por la escalerilla, se lanzara a besar la tierra como un poseso. Tentada he estado yo de hacerlo más de una vez después de un zarandeado vuelo.

Esta semana pasada he pensado en que muchos habrían usado la frase familiar -de conocerla- después de ver las perrerías que el destino ha hecho con el mundo. Lo deben de haber dicho los 168 pasajeros del avión turco que derrapó en el asfalto mojado de la pista del aeropuerto de Trebisonda y se cayó por una pendiente hasta quedar embarrancado cerca del mar (en la imagen inicial). Imagínenselo, el morro hundido, la cola levantada, humo, olor a gasolina, y la gente horrorizada, gritando y tratando de pasar por encima de los demás. No hubo muertos ni heridos, pero no me digan que no es para decir, ya en tu casa cuando se lo cuentes a familia y vecinos, un aliviado "Desta escapemos".

Lo tienen que haber seguido diciendo los hawaianos que recibieron en sus móviles un mensaje del servicio de alertas oficial que, en mayúsculas, rezaba: "Amenaza de misil balístico en dirección a Hawai. Busque refugio de inmediato. Esto no es un simulacro". También el aviso interrumpió la programación de televisión y radio.  La Agencia de Emergencias tardó 10 minutos en Twitter y 40 en los móviles en avisar de que era una falsa alarma. En ese intervalo angustioso, unos buscaron refugio para los niños, otros se pusieron a rezar, otros se despidieron de sus seres queridos... ¿Dónde puede uno esconderse ante un caso así? Un jugador de golf, que participaba allí en un torneo, tuiteó: "Estoy debajo de colchones metido en la bañera con mi mujer, mi bebé y mis suegros. Por favor, Señor, que la amenaza no sea real". Lo menos que se puede decir después, tras maldecir en arameo al causante del desaguisado, es "Desta escapemos".

Y "desta escapemos" podríamos decir nosotros ante desastres que por ahora no nos tocan, como los dos ciclones que amenazan la isla de Reunión (donde vive el hijo de mi amiga Esther), o las bombas invernales que están dejando a los que viven en el norte de Europa con los pelos como carámbanos. Es como si a una pandilla de dioses chiflados les hubiera dado por jugar al pimpampum con los humanos y estuvieran todo el rato: "¡Ahí te va una ciclogénesis! ¡Pim! ¡Ahí, una artrosis! ¡Pam! ¡Ahí, la última ocurrencia de Trump buscándole las cosquillas al coreano! ¡Pum! ¡Y vengan accidentes, rupturas, pérdidas, miserias...!". Y nosotros, viéndolas venir y hurtando el cuerpo a  ver si no atinan.

Fernando Savater, en un homenaje que le hicieron en la Feria del Libro de Guadalajara (México), decía: "Una persona libre nunca se pregunta esto que oímos siempre. '¿Qué va a pasar?'. Las personas libres tienen que preguntarse: '¿Qué vamos a hacer?'". Así que, siguiendo sus sabios consejos, esta semana de catástrofes, he hecho lo que debía: recrearme con mi casa, mis lecturas y la gente que quiero. Y rogar por que ante lo inevitable podamos seguir diciendo"Desta escapemos". Y si no, que los dardos del destino nos encuentren disfrutando.

14 comentarios:

  1. Cristina Quintana Herrera22 de enero de 2018, 16:08

    Esa frase me la dijo una vez tu hermana Chary y , ahora, siempre que aterriza el avión en donde voy la digo y me acuerdo de ella!!!. Un beso!

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    1. Yo creo que empezamos a decirla ella y yo, luego se fue extendiendo por toda la familia y ahora el círculo de amigos también se la apropió. Pero ¡es que es muy oportuna para esos momentos de alivio después de pasar las mil y una en el aire! Salirse de los límites es lo que tiene...
      Un beso, Cristina.

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    2. Cristina Quintana Herrera22 de enero de 2018, 16:55

      Isabel, ahora me acordaré de las dos!... jaja

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    3. Eso, eso. Y si alguna vez coincidimos en alguno de esos vuelos por los aires, seguro que al final, cuando ya el bicho esté en el suelo y las pulsaciones normalizadas, nos miraremos y nos diremos: "¡Desta escapemos!"

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  2. Marilu Díaz Estrada22 de enero de 2018, 18:03

    Amiga, yo me siento más segura en un avión que subir a un autobús. No me monto desde hace más de veinte años. Cada vez que viajo en avión disfruto desde que salgo de casa al lugar del destino. Besos.

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    1. Si el viaje es bueno, yo también disfruto (relativamente) porque voy pertrechada con todo lo que me pueda distraer: sudokus, libros, dameros malditos, hojas para escribir, un bocadillo de tortilla, una botellita de vino... Así y todo, no me siento en mi medio natural.
      Pero cuando el viaje es malo... Al final, ¡desta escapemos! :-D

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  3. Yo, Isa, ya la he hecho mía y te la he robado para informar a mi hija, cuando regresamos de un trayecto largo en carretera o del resultado de una analítica. Que Dios nos libre de una catástrofe, que debe ser la indefensión más grande, para que podamos seguir pronunciándola con todo el alivio y alegría.

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    1. Somos seres tan vulnerables que cualquier cosa puede tumbarnos. Y lo malo es que puede venir de cualquier sitio.
      Uno de los principios de novela que más me han gustado es el de "Crónica de una muerte anunciada" de García Márquez. Dice así: "El día en que lo iban a matar Santiago Nasar se levantó a las 5,30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo". Fíjate, él haciendo su vida y ya los dardos del destino preparados para que todo fuera una última vez. Si lo pensamos, estamos en la cuerda floja siempre. Por eso, cada día es una conquista.
      Desta escapemos.

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  4. También yo, Isa, he hecho mía tu frase, siempre que llego a cualquier destino, porque no deja de ser un milagro que esos monstruos voladores, que cruzan los espacios a tanta altura, sean capaces, además, de devolvernos sanos y salvos a tierra.
    Me gusta viajar en avión y nunca pienso en que vaya a pasar algo, por lo que, cuando la escribo o la digo, es más en plan festivo y humorístico, que porque lo haya pasado mal y, al fin, "desta escapemos".
    Pero también es una frase que no es nueva para mí, porque ya la usaba, hace muchos años, un querido y respetado amigo, compañero y colega - que ya nos dejó -, y que debido a su padecimiento, desde muy joven, estuvo de baja en varias ocasiones y siempre que regresaba al Centro y le preguntábamos cómo se encontraba, nos contestaba "Desta escapemos".
    No he podido evitar recordarlo y este post tuyo, de hoy, lo hago mío, como homenaje a una gran persona y a un caballero, como pocos he conocido en mi vida, y que allí donde pueda encontrarse estará sonriendo al imaginarme contestándole, como siempre hice, "¡No digas eso, por favor!".
    Una vez más, has logrado traer a mi memoria buenos momentos pasados y, una vez más, vuelvo a agradecértelo. Un abrazo, amiga mía.

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    1. ¡Pues mira, y mi hermana y yo creyendo que la habíamos inventado hace mil años! Nada hay nuevo bajo el sol.
      Yo también recuerdo decirla una vez que estuve enferma y le vi las orejas al lobo hace 25 años. Cuando volví a clase después de un mes, recuerdo no solo decirla sino también sentirla en el alma. Estamos demasiado expuestos a cualquier contingencia y, cuando esta llega, el tono humorístico se diluye en una sensación de liberación.
      Gracias a ti por estar conmigo. Un abrazo.

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  5. Viendo que entodavía uno escurre a pesar del candelario y que entodavía uno jala pacá la gaveta, eso de volar por los cielos es una gozada siempre que vayamos con intensión de descubrir una religión desconocida acompañado, como no, con la lefa, que es la que estudió y es muy curta.
    Yo digo a veces, sobre todo jugando al dominó y remontando una partida prácticamente perdida, "de la qué escapemos" y no "desta escapemos". Así que podemos comenzar un debate. Usted dirá.

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    1. ¿Debate por qué? ¿Por el lenguaje o por la intención de la frase?
      Aunque un viaje en avión no puede compararse con la tensión y la sensación de peligro que suscita el dominó, creo que el sentido de la frase es el mismo en las dos situaciones. Lo podríamos resumir en un ¡¡¡¡Uffff!!!!
      Un abrazo, Enrique.

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  6. Esa frase nos la hemos apropiado, tus amigos y amigas, porque realmente es un sentimiento que aflora cada vez que aterrizamos. Yo ya también la utilizo cuando me dan algún resultado médico. Dando gracias por poder seguir la vida cotidiana.

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    1. Sí, estoy convencida de que es un sentimiento común. Además, seguro que ya la decían Platón cuando escapó de Siracusa, Aristóteles cuando huyó a Calcis, Galileo cuando le es cambiada la pena de cadena perpetua por arresto domiciliario... Hay muchas ocasiones en la vida para usarla :-D

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