lunes, 23 de octubre de 2017

Los tam-tams de la selva




En las películas de nuestra niñez -tipo las de Tarzán o "Las minas del Rey Salomón"- los tam-tams sonaban como llamadas ominosas a la guerra y nos ponían los pelos de punta, cuando en realidad eran peticiones de auxilio entre tribus. Hay una escena en "Cocodrilo Dundee II" en la que Paul Hogan hace también una llamada fraternal con unas vainas, parecidas a las de los tamarindos, a las que da vueltas en el aire produciendo un zumbido que oyen de lejos orejas maoríes amigas.

Algo de eso me pasó hace poco a mí. Cuando una llega a cierta edad tiene un derecho ganado a permitirse caprichos. Siempre me acuerdo de una ministra socialista, Elena Salgado, que decía que a sus 61 años reivindicaba el derecho a tener celulitis. Bueno, pues mi capricho desde los lejanos tiempos en los que abandoné por la fuerza el placer de tomarme un café bien cargado después de la comida es sustituirlo por un trozo de chocolate y, últimamente,  por un After Eight, esas obleas finitas de chocolate rellenas de menta que son, mmmmm, deliciosas. Pues bien, hace poco, cuando iba  a hacer mi compra usual de avituallamiento, me encuentro con que ni en Mercadona, ni en Macro, ni en Hiperdino, ni en El Corte Inglés, y ni siquiera en la gasolinera de mi pueblo , que es lo más, las tenían. Cuando pregunté me dijeron que esas cosas solo vienen en Navidad, igualito que el turrón.

Como el vicio es el vicio, no me quedó más remedio que recurrir al tam-tam y pedir en mis grupos de wasap a familiares y amigos que, si veían After Eight en algún sitio, avisaran a esta pobre chocolateadicta.

¡Y qué pronto dio resultado! Cande me dijo que su hija había visto una estantería llena en Carrefour, Ani me trajo 2 paquetes del Aeropuerto de La Palma, Carmen Delia encontró otro en el Supercor de Candelaria, mi hermana vino con uno desde La Graciosa... Munición suficiente para aguantar hasta las navidades, por lo que les estoy infinitamente agradecida. Como ven, el wasap se ha convertido en el tam-tam de petición de auxilio de estos tiempos.

Hay quienes protestan de los grupos de wasap. Dicen que solo sirven para intercambiar chistes y chorradas, que interviene gente a quien no conoces apenas, que la llegada de mensajes nos importuna continuamente. Puede ser. Pero yo los pienso poner en mi lista de inventos fabulosos del hombre, junto con la lavadora y el tampax. Eso sí, si no quieres chiflarte, los grupos tienen que ser pocos y selectos. Miren, por ejemplo, el caso de dos de los grupos de wasap en los que estoy.

Uno, el familiar, diría que es el sustituto del salón de mi casa de la calle San Miguel, un lugar por el que pasaba todo el personal a lo largo del día: mi madrina que vivía al lado, mis primos, los vecinos de arriba, los amigos del barrio... Allí, mientras la cafetera no paraba de hacer cafés de la mañana a la noche, nos enterábamos de los sucesos y eventos, discutíamos sobre lo que pasaba en el mundo, organizábamos los festejos y regocijos, felicitábamos por cumpleaños y éxitos y consolábamos en los fracasos. Igualito, igualito que lo que hacemos ahora en el wasap. Bueno, no es lo mismo porque no nos vemos y, ay, no nos tomamos aquellos cafecitos juntos, pero, si no fuera por el grupo de wasap, nuestra familia, que es grande y con algunos de sus miembros lejos, estaría más lejos aún.

El otro grupo, el de mis amigas del colegio, las que juntas hicimos el bachillerato y capeamos los mares procelosos de la adolescencia, es el perfecto sustituto también de aquel patio de recreo lleno de laureles enormes que existe ahora solamente en nuestro recuerdo. Entonces allí hablábamos de amoríos y de exámenes, nos dábamos consejos mutuos sobre los infinitos y apasionantes problemas que se nos presentaban y nos ayudábamos frente al mundo adulto. Ahora, en este patio virtual, hablamos de nietos y de la vida, nos aconsejamos para resolver escollos, que ya no nos parecen tan graves, y nos ayudamos en lo pequeño (¿Cómo hacen el potaje de berros? ¿Han leído "Patria"?...) y en lo mayor (una operación, un viaje, una boda...). Tampoco es lo mismo porque 60 años separan las dos situaciones, pero sigue habiendo risas y complicidad y, si no fuera por el wasap del patio del colegio, nos veríamos de pascuas a ramos y no estaríamos tan cercanas como estamos.

De los tam-tams dijo la cantante Totó la Momposina que eran "el ruido del corazón, el que se escucha en el vientre de la madre. A todo el mundo le llama y no sabe la razón".Tam-tam, tam-tam... Mientras ese ritmo siga siendo la mano amiga, el diálogo, el toque familiar, la convicción de que el otro está ahí, oyéndolo, y que puedes contar con él... ¡que sigan sonando en las ondas estos mensajes diarios, oh, benditos tam-tams de la selva de internet!

34 comentarios:

  1. Pues sí, el wsap es el hijo del tam tam. Qué sería de nosotras sin esos chistes de Clary, los amaneceres de Chary, el watusi de Nieves (las niñas saben de lo que hablo), las recetas intercambiadas, los comentarios históricos y artísticos de Conchy, los consejos, las dudas, en fin, que yo no podría estar ni un solo día, sin asomarme al patio de mis niñas del colegio. Qué orgullosa estoy yo de ellas. Sigamos disfrutando.

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    1. Y eso que no nombras la organización de festejos y regocijos. Que la semana pasada nos fuimos de viaje a La Palma y ya estamos organizando otra comida en Icod para la que viene.
      Es verdad que los días serían distintos sin ese intercambio mutuo de ideas, comentarios, noticias, sorpresas, comunicaciones, fotos y vídeos... Al final, cosas que nos gusta compartir como hacíamos hace 60 años en el patio del colegio.
      Un beso, Ani. Y sí, sigamos disfrutando.

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  2. Tal cual,ya no nos imaginamos vivir sin el "patio" donde aireamos hasta 5 o 6 temas diferentes a la vez y somos capaces de seguir el hilo de la conversaciòn...o como para mi,que vivo sola y me sirve de gran compañia,y a la que ya me acostumbrè y en cualquier parte del mundo que estè necesito ese contacto diario,lleno de vivencias,aventuras,recetas,opiniones,en fin ya forma parte de mi vida. Viva el inventor del whattssap!!!!!!

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    1. Es verdad, Ligia. Nosotras somos personas acostumbradas desde siempre al diálogo y a la comunicación. No hemos vivido nunca en burbujas. En nuestro grupo hay muchas que viven solas y, quieras que no, el grupo ha ejercido un efecto terapéutico y ha suplido esa soledad con todo lo que conlleva. Saber, como dice Benedetti en uno de sus poemas, que "compañera, usted puede contar conmigo" nos salva de estar mirándonos nuestro propio ombligo y nos hace mirar más allá.
      El fundador de wasap fue Jan Koum, un emigrante ucraniano nacido en Kiev y emigrante a Estados Unidos que no tuvo ordenador hasta los 19 años. Años después "el 24 de febrero de 2009 Jan Koum fundaba junto a Brian Acton y algunos trabajadores de su antigua empresa Yahoo la compañía WhatsApp. En febrero de 2013, cuatro años después, el sistema de mensajería ya contaba con más de 200 millones de usuarios. En 2014 Facebook adquiría la compañía de Koum y Acton por 19.000 millones de dólares, de los cuales, 12.000 millones eran acciones y los otros 4.000 millones fueron en efectivo". Así que de emigrante a millonario, un hombre hecho a sí mismo y al que le debemos mucho ¡Que viva!

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  3. Esther Casañas Morales23 de octubre de 2017, 15:42

    Gracias a ese Tam-tam actual, me he reencontrado con compañeras de carrera, con antiguos alumnos que pueden se abuelos y con gente encantadora que estoy conociendo. Precioso escrito y por favor, sigue, nos deleitas a todos con tus andanzas en las redes sociales. Gracias por ello.

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    1. Sí, esa variante de buscador que tiene es otra de los maravillosos inventos del wasap. Como los tambores primitivos que mandaban mensajes a través del aire por los que sabías de los nacimientos, bodas y defunciones, el wasap multiplica lo dicho y llega a todo el mundo. Me parece increíble.
      Gracias por tus palabras. Un abrazo.

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  4. ¡Muy bueno,Isa! ¡Efectivamente hay que saber dar la justa medida a todo! Un abrazo

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    1. No sé exactamente por qué lo dices, Begoña, pero imagino que es por ese "grupos de wasap, sí o no". Si se tienen muchos grupos de wasap de muchas personas, con algunas de las cuales no has tenido nunca relación más allá del saludo, la verdad es que no sirve para mucho, supongo. Se convertirían en suministradores de "memes", chascarrillos y, en la mayoría de los casos, bulos.
      No, es mejor un wasap a la medida de cada uno. Unos pocos integrantes de plena confianza con los que nos sintamos cómodos hablando de todo. Así por lo menos lo veo yo.
      Un abrazo.

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  5. Carmen María Duque Hernández23 de octubre de 2017, 16:01

    Gracias por todo , salud y continúa así.

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    1. Gracias por los ánimos, Carmelita.
      Un abrazo.

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  6. De acuerdo. El WhatsApp es un grandísimo invento, aunque yo sigo intentando llamar por teléfono cada vez que puedo o conduzco (que no es poco).

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    1. Lo mejor de todo es el contacto cara a cara. Nada como ese abrazo o beso que nos damos y el pegarnos un buen alegato después. Si no, va bien un telefonazo. Mi madre era una de las grandes aficionadas al teléfono y no pasaba un día sin hablarnos.
      Pero cuando, llevados por la vorágine de la vida diaria, no podemos, un mensaje de wasap nos comunica con el mundo. Bienvenido sea.

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  7. Hola Jane. Por una vez y sin que sirva de precedente no estoy muy de acuerdo con lo de lo bueno que es el wasap. Creo que no es bueno porque la inmediatez elimina la reflexión, y lo que podría ser algo amable se puede convertir en un follón. (Salvo que todo el mundo se comportase como adultos y por desgracia, no es así). Aparte de la cantidad de wasap¨s que entran al día de trivialidades, y claro es cuando te das cuenta que hay gente con mucho tiempo libre. Así que mi voto no es favorable. Un beso Jane.Juan.

    PD. Tengo que agregar que no tengo wasap en mi teléfono, seguramente porque soy muy curioso y me sería imposible no leerlos todos. Y ya se sabe: "La curiosidad mató al gato".

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    1. Estoy de acuerdo contigo, Juan, en lo de que se puede convertir en un follón (de hecho estaba casi segura de tu opinión). Por eso puse "pocos y selectos", no vale participar en cualquier wasap.
      Imagínate que tienes un grupo de amigos estupendos con los que cada día comentas algo (no se trata de estar todo el día pegado al móvil y contando tu vida de pe a pa) y que por esas vueltas de la vida, todos acaban desperdigados. El wasap sería una manera de tener las puertas abiertas y de no perder el contacto. Por eso a mí me recuerdan los dos que he nombrado a espacios abiertos a la comunicación como eran mi casa y el patio de mi colegio. Pero bueno, entiendo perfectamente a quien no lo tiene (mi marido, por ejemplo, es uno de ellos). Él, por lo contrario a ti: no los leería.
      Un beso, Juan.

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  8. Marilu Díaz Estrada23 de octubre de 2017, 22:00

    Me encantó .....siempre esperando el próximo. Un abrazo.

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    1. Gracias, Marilu. También el facebook es una excelente vía de comunicación, abierto a encuentros gratos e inesperados.
      Un abrazo.

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  9. Me encanta nuestro wasap, para mí ha sido un escape maravilloso, sobre todo en los momentos duros que he pasado, me han dado vida y por encima de todo compañía e ilusión, por todo eso doy las gracias a ese estupendo patio al que me han incorporado y me he sentido alegre y querida, gracias amigas ������

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    1. A mí también me encanta, Clari. Reencontrarnos, seguir con la amistad de antes allá donde la habíamos dejado por los recovecos de la vida, es una de las cosas más estupendas que nos podían pasar. Una vez escribí (hace 10 años ya) sobre nuestro grupo y lo comparé con una colcha de pachtwork por esto que entonces dije:
      "Y hablamos de ahora, de lo que pensamos y hacemos y de lo que hemos hecho en nuestra vida. Y hay entre todas una comodidad y una tolerancia a las distintas ideas de cada una, que es fruto de vivencias compartidas y también complementarias, porque cada una recuerda un hecho, una frase, una persona que a lo mejor la otra no. Así que a lo mejor sí es posible hacer con todos esos retales de vida el patchwork del que hablaba en el post anterior. Un patchwork que es a la vez el suelo que pisamos, nuestras raíces, pero también la manta, cariñosa y familiar, en la que nos abrigamos".
      Sigo pensando lo mismo. Gracias a ti, que siempre pones el contrapunto ingenioso y la sonrisa feliz cada mañana.

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    2. Lo bonito y característico de una manta de pachtwork es que cada trozo es diferente e indispensable. A cual más bonito. Y allí tienen que estar todos, con sus colores, con sus formas, con sus particularidades. Que no falte ninguno.

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    3. Sí, Dulce, eso es lo que aquella vez quise expresar con la comparación. Somos todas tan distintas que la unión podría chocar. Pero al final se ve que puede resultar algo que vale de verdad la pena. Lo importante es aceptar a cada uno como es, comprendiendo que puede siempre aportar algo a los demás. Estoy contigo: que no falte ninguno.
      Un beso.

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  10. ¿Y qué me dices de esas personas tímidas incapaces de llamarte por teléfono y sin embargo muy prestas a mandarte un wasap donde son capaces de expresarse? Yo he encontrado alguna y disfruto de su comunicación. Para mi un gran descubrimiento.
    Isa, me encantan tus reflexiones.

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    1. Cada persona tiene su particular modo de expresarse. Yo conozco de las dos clases: las que hablan con soltura y escriben muy mal y las que escriben muy bien y no saben (o no pueden, por timidez y esas cosas) luego dar un discurso. Pero lo importante es que aleguemos y nos expresemos como mejor podamos. Ahora que se habla tanto y tanto de diálogo, hay que ver lo poquito que se dialoga...
      Muchas gracias por tus palabras. Eso anima mucho.
      Un abrazo.

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  11. Totalmente de acuerdo con "mis niñas". Me ha encantado, un abrazo.

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    1. Tú eres una parte muy importante del grupo, que a veces es muy "pasional". Hace falta tu serenidad, bondad e inteligencia. Sabes que te quiero.
      Un abrazo.

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  12. A mí me pasa lo mismo que a Juan, aunque yo sí lo probé y no duró dos meses en mi teléfono. Fue como los matrimonios que no superan las vacaciones, mi relación con él no superó las Navidades. Supongo que no soy tan sociable como tú, Jane, de hecho estaría incomodísima si viviera en esa casa llena de gente. Por otro lado creo que Whatsapp sería bueno si no lo utilizara gente que no sabe comportarse o que, aunque sepan como hacerlo, se transforman con un teléfono en la mano. Para mí fue una pesadilla. De hecho, quise utilizarlo como tam tam, y no funcionó. Eso sí, me ha encantado tu reflexión.
    Un abrazo.

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    1. Sí, no siempre funciona, es la pura verdad. Tienen que darse algunas condiciones. En las redes he encontrado algunas normas válidas para que un wasap funcione:
      Sé breve, déjate de rollos
      El respeto como norma
      Si quieres hablar de algo que solo interesa a pocos o a uno, háblalo aparte.
      Participa
      No se discute en los grupos. Si son de distinta opción política, no se pone a parir al representante de la que no nos gusta ni a sus ideas...
      Etcétera, etcétera...
      Yo añadiría lo que digo en el post de hoy: pocos y selectos. Que sea un nexo de unión entre gente que se quiere. Simplemente.
      Un abrazo, Dorotea.

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  13. Que sepas que esto es lo que tu hija opina de los grupos de wasap. Concretamente de uno: el de las madres del colegio http://glup-glup.com/magazine/estilo-de-vida/los-grupos-de-madres-del-whatsapp

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    1. Es que yo no me metería en un wasap de las madres del colegio ni loca que estuviera. Porque vamos a ver ¿Qué tienes en común con ellas, así contempladas en mogollón? ¿Que te ves todos los días a las 5 en la puerta del colegio y que hablas de los tiernos infantes mutuos? No hay mucho tema, la verdad.
      Otra cosa es que decidieran una acción conjunta: una huelga por tener que hacerles un disfraz a los niños (yo la haría), una manifestación para que no pongan una comida asquerosa en el comedor, pancartas contra la clase de ballet y cosas así. Entonces tendría sentido un wasap provisional mientras dura la "lucha revolucionaria". Pero de otra forma, no.

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  14. Como es de esperar, Jane, no puedo estar más de acuerdo contigo y con el resto de "las niñas del Colegio", sobre lo que WhatsApp ha supuesto para todas. Paras las más cercanas y las más lejanas. Para las más solas y las más acompañadas...
    Pero también no puedo estar más de acuerdo, con tu hija, sobre lo que esa red social ha supuesto para determinados grupos de gentes a las que les debe sobrar el tiempo, cuando ves que inflan los respectivos chats con imágenes muchas veces insulsas, emoticonos repetitivos, porque "no voy a ser menos que el que lo puso primero", o largos espichos de dudosa procedencia y credibilidad, pidiendo que no hagas esto o lo otro y que lo que consiguen es petar la memoria del móvil, poner su batería al rojo y tenerte demasiado tiempo (que no te sobra), eliminando y eliminando, para que no se te bloquee, cuando menos lo esperes.
    A pesar de esos riesgos, coincido contigo en que las redes sociales son uno de los grandes inventos del ser humano, porque han logrado acortar las distancias y frecuentar y facilitar el contacto con los que están más lejos.
    Esas grandes virtudes, para mí justifican, de sobra, el que las defienda y las use, aunque a veces me sienta tentada de apearme de alguna de ellas.
    Como siempre, Jane, un nuevo acierto en tu ya larga serie de posts. Enhorabuena, amiga.

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    1. Más normas halladas en Internet:
      Si quieres contar algo muy largo, háblalo
      Ponerlo en silencio para no estar oyendo el sonsonete todo el rato.
      Si te vas de un grupo, no vuelvas...
      Yo sería partidaria de primar el diálogo y restringir los memes, los enlaces, los vídeos largos... Pero eso entra dentro de la idiosincracia de cada grupo. Mi hija también piensa que en estos grupos no se debe hablar de política ni de religión. Pero yo no soy partidaria de censurar nada, así que para mí se puede hablar de todo siempre que se respete al que opina distinto.
      Creo que cada grupo va aprendiendo lo que favorece a todos.
      Gracias por tus palabras. Un beso.

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  15. Qué conexión tan inmediata crea ese tam tam... Qué descubrimiento para una torpe en informática como yo. Qué práctico poder consultar a una amiga que está fuera una duda o compartir una preocupación. Qué felicidad recibir noticias alegres sobre cualquiera de nosotras (las niñas del patio) o poder apoyar a las que tienen que esquivar alguna piedra fea del camino. Mientras no se convierta en obsesión, lo considera una eficaz herramienta para conseguir un antojo dulce o para endulzar nuestros días, con buenos deseos al despertar, sabiendo que compartimos algo más que la edad y el colegio que nos vio crecer.
    Nuestros recuerdos, nuestros consejos, nuestra AMISTAD, todo tiene sonido de tam-tam que viaja por estos chismes inteligentes, que en estos días nos mantienen actualizadas y, lo que es más importante, UNIDAS.

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    1. Si cuando estuvimos en el cole hace 60 años alguien nos hubiera dicho que tendríamos un teléfono móvil ¡para cada una! y que en él nos podríamos llamar o escribir cuando quisiéramos, no nos lo habríamos creído. Nos hubiera parecido algo propio del país de las maravillas. Así que a disfrutar de este invento práctico y feliz y a prepararnos porque vete tú a saber lo que el futuro nos deparará. A lo mejor, pensar en una tortilla de papas y encontrárnosla delante. Claro, que solo la tendrán los que tengan un tortilláfono mental :-D
      Gracias por formar parte de uno de mis wasaps preferidos. Gracias por tu cariño y gentileza y por cuidar las formas en el patio. Es un rasgo importante para un wasap de 20 miembros.
      Un besote.

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  16. (Vía Twitter)
    El tam-tam al que me he apuntado me acompaña siempre, nunca estoy sola. Gracias.
    ¡¡Hasta se encontró la chocolatina en La Graciosa !!

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    1. El que la sigue la consigue, Mandi. El tam-tam funciona. Hoy mismo, en el patio ya sabemos qué gotas son muy buenas para los ojos, que con este polvillo sahariano están irritados, nos hemos informado de los ingredientes del "cup" de los guateques juveniles, hemos hablado de las últimas noticias catalanas, nos hemos enterado del estado de los pitangueros del parque, del clima, de cómo fue el amanecer (precioso en naranja)... No hay nada como este tam-tam que informa, acompaña y, muchas veces, asombra.
      Mil besos.

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