lunes, 14 de agosto de 2017

Serendipias, retazos de lo inesperado




Ayer me asomé desde mi ventana al jardín y, al mirar el drago, me llevé la sorpresa de verlo florecido. Aparte de empezar a hacerle fotos como una loca a distintas horas del día y de mandárselas a mis amigos -los dragos son muy suyos y no florecen en muchas ocasiones hasta que pasan 30 años de sembrado-, lo consideré un ejemplo de serendipia, un hallazgo casual y sorprendente, una nota de color naranja donde solo esperaba encontrar las lanzas verdes de sus hojas.

La palabra serendipity la acuñó con este uso en 1714 Horacio Walpole basándose en un cuento tradicional persa, "Los tres príncipes de Serendip" (nombre en persa de la isla de Ceilán), cuyos sagaces protagonistas tenían también una suerte increíble para resolver sus problemas. Hoy, desde 2014, la Real Academia la incluye en el Diccionario como "Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual". Los post-it, América, la Viagra, el celuloide, la estructura de la molécula del benceno (descubierta en un sueño), el teflón, el velcro, el LSD, el principio de Arquímedes o la floración de mi drago son serendipias, descubrimientos o hallazgos inesperados, accidentes afortunados cuando buscabas otra cosa.

Esta palabra, serendipity, la vi yo por primera vez en una colección de cuentos preciosa, "Serendipity books", que les regalé a mis hijos, aunque solo uno de ellos se llamaba específicamente "Serendipity". Era la historia de una serpiente de mar rosa, a la que una foca y una morsa encontraban tan sorprendente que la llamaron así. Pero que conste que yo siempre he usado más la palabra chiripa, casualidad favorable ("Aprobé el examen del carnet de conducir de chiripa", por ejemplo). Son casi sinónimos, pero mi admirado Álex Grijelmo dice que chiripa es más de andar por casa (yo me la imagino con bata y cholas), mientras que serendipia suena más fino, casi como un vocablo científico (con bata blanca y gafas de concha).

A lo mejor es por eso por lo que estoy encontrando  la palabra serendipia por todas partes. La veo en publicidad: "Serendipia en Volkswagen. Descubre el efecto de ir a buscar algo y encontrar algo mejor"; en el discurso de Félix de Azúa como académico, que versó sobre la serendipia y las casualidades que lo llevaron hasta ese momento; en la deliciosa película de 2001, "Serendipity", en la que los protagonistas (interpretados por John Cusack y Kate Beckinsale) juegan con que el destino los premie con casualidades afortunadas; en el alias de mi amiga, la escritora Mónica Gutiérrez Artero, Mónica Serendipia, para su blog de reseñas literarias de obras feel good. Cuando le pregunté la razón por la que lo había escogido, me dijo que una vez su profesor de griego le habló de una musa llamada así que inspiraba al Destino para que ocurrieran sucesos imprevistos y felices, y le pareció apropiado para lo que ella hacía. "Cuando abres un libro, nunca sabes lo que te vas a encontrar. Puede ser un horror o que te guste mucho. En este caso, es una serendipia".

Así que aquí me ven convertida totalmente a la teoría de la serendipia y la chiripa, al convencimiento de que toda nuestra vida está llena de ellas y solo hace falta descubrirlas y asombrarse por que aparezca un inesperado estallido de color al abrir la ventana o vea en una historia la mano del destino (como, por ejemplo, la de Luis Diego Cuscoy, desterrado después de la guerra como maestro en Cabo Blanco, un barrio de Arona, donde el descubrimiento fortuito de una cueva funeraria guanche lo condujo a convertirse con el tiempo en uno de los mejores antropólogos de Canarias).

A lo mejor, las mejores cosas de la vida son las que pasan por casualidad.








34 comentarios:

  1. Esther Casañas Morales14 de agosto de 2017, 9:41

    Por serendipia, me encontré un día un escrito de este blog y no me arrepiento de seguirlo. Me encanta todo lo que escribes. Gracias.

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    1. Muchas gracias, Esther ¡Si vieras la cantidad de encuentros "serendipios" que el blog me ha procurado...! Yo tampoco me arrepiento de mantener este diálogo semanal y refrescante con ustedes.
      Un abrazo.

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  2. Por una serendipia,un dia,volvì a reencontrarme con mis queridas amigas del cole....ese dia hizo que la ilusion de volver a estos lares año tras año, a ser posible,ademàs de ver a mis hermanas, se agudizara algo màs.....y tu,Isa,no disimules, inventaste el blog de esta semana para que vieramos tu Drago florecido..ja.ja.ja

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    1. Cómo me conoces, Ligia... Realmente la foto que iba a poner (lo tenía pensado hace días) era la del cuento, la Serpiente rosa Serendipity que aparece al final. Pero desde que ayer me puse privada con mi foto del drago, no hubo color ni competencia..
      Y es que fue una verdadera serendipia. La flor del drago es blanca, o sea que, a pesar de que hablo de floración, esas son ya bayas, no flores, aunque aparezcan en un ramillete ¿Por qué no vi la floración anterior? Pues porque no miré hacia lo alto, como hacemos muchas veces. El drago está a la altura de un piso y quiso la casualidad de que esta semana me están barnizando las ventanas. Así que, por una vez, me podía asomar sin cristales, ni contraventanas, ni cortinas. Y ahí enfrente lo tenía en todo su esplendor. No es el de tu Icod ni tiene 1000 años, pero está precioso con sus 36.
      Y bendigo la serendipia de nuestro reencuentro. Muchos besos.

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  3. Mi serendipia tiene que ver con Piedras...piedras mágicas que me descubren "serendipias", casi todos los días...

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    1. Qué razón tienes, Elvira ¡Cuántas cosas hemos descubierto con esas Piedras que cuentan hechos, descubren personajes y enseñan historia!

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  4. También lo creo, las mejores cosas de la vida pasan por casualidad. Me ha gustado mucho. Un abrazo grande.

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    1. ¿Por ejemplo, Úrsula? ¿Te acuerdas de alguna serendipia en tu vida? Y fíjate que ocurren casi todos los días...
      Muchas gracias y un abrazo.

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  5. Soledad Villalobos14 de agosto de 2017, 16:20

    Te considero una feliz serendipia, Isabel, por lo mucho que disfruto cada semana con tus relatos y lo mucho que aprendo de ellos. Gracias y un abrazo.

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    1. Como ya he dicho muchas veces, el blog me ha abierto puertas que no esperaba. Pero las mejores son las que me acercan a gente que aprecio, a antiguas compañeras como tú, e incluso a familiares que tenía perdidos por esos mundos.
      Te agradezco un montón que estés ahí, animándome con tu presencia y tu amistad. Un abrazo.

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    2. ¿ Y el face? ¿ No es una "serendipia" diaria? Aquí me encontré a mi amiga Sole Villalobos, a quien no veía desde nuestra "serendipia" en el Insti de Los Realejos...jijiji

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    3. Soledad Villalobos14 de agosto de 2017, 16:26

      Tienes razón Elvira, una feliz serendipia, después de tantos años!!! Me alegro que face sirva también para reunir amigos. Un abrazo.

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    4. Hoy se critica mucho a los medios: que si son fuente de mentiras, que si la gente puede embrutecerse y adormecerse, que si patatín y que si patatán. Pero se olvida muchas veces el carácter aglutinador que tiene. Esta es "la plaza del pueblo", en la que nos encontramos con gente que nunca pensamos volver a ver por esas vueltas que tiene la vida. Así que bienvenido sea. Todas nosotras, nacidas en la primera mitad del siglo pasado, nunca pensamos vivir algo así.

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    5. Si, Isabel, y miremos la parte positiva de las cosas en vez de mirar siempre la parte mala, que también la tiene, como la vida misma. ¿ O ya no nos lo dijo Cervantes con su Alonso Quijano que perdió la razón por leer?

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    6. Yo tenía un tío que todos los días nos saludaba diciéndonos: "Un día más y un día menos" ¿Ese era el espíritu adecuado para vivir con optimismo? Mirar la parte positiva a veces no es tan sencillo y la literatura tiene muchos ejemplos. Por ejemplo, Martín Santomé, el protagonista de "La tregua" de Mario Benedetti, convencido de que la vida es un asco y que a veces Dios nos da una pequeña tregua para que la soportemos.
      A ver si nosotros no hacemos mucho caso y estamos atentos a las serendipias :-D

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    7. Soledad Villalobos14 de agosto de 2017, 17:35

      De acuerdo. La vida es una oportunidad y hay que ver el lado luminoso aparte del sombrío porque es la esencia misma de nuestra naturaleza.

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    8. Y sobre todo porque hay muchas cosas por las que no vale la pena perder el sueño. La frase de Montaigne que muchas veces digo (y que muchas de mis amigas me han agradecido) es: "Mi vida ha sido una sucesión de catástrofes... la mayor parte de las cuales jamás ocurrieron".

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    9. Soledad Villalobos14 de agosto de 2017, 18:08

      ¡¡¡Me apunto a esa frase de Montaigne!!!

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  6. Esto es el mentidero actualizado.

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    1. Algo así, sí. Un sitio en el que se habla de todo, se cuenta todo, se sabe todo. Habría que tener en cuenta que, como en todo mentidero, no se habla necesariamente de la verdad :-D

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  7. Curiosamente hoy leía sobre la floración de los dragos. Parece que la época de floración es junio y julio pero este año se han disparatado y lo están haciendo desde marzo. Alguien habló del cambio climático, claro.

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    1. Hoy por Tegueste y por Guamasa vi algunos dragos en flor, como corresponde al verano. El mío debe haberse adelantado algo para que ahora presente los ramilletes de bayas.
      A mí me da, Santi, que es que la naturaleza es así, disparatada y caótica, porque eso mismo le oía decir a mi madre acerca de todas las plantas y árboles. Ahora mismo, yo lo digo hablando de los aguacateros, que un año dan y al otro no, o que a veces tengo aguacates para navidad y ahora los tengo en pleno agosto... ¡Están locos esos árboles!

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    2. En Canarias las estaciones no están muy marcadas como en el continente y seguramente se deba a esto. Seguro que ha pasado siempre pero ya le estamos buscando explicaciones esotéricas. :-)

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    3. ¿Como qué, Santi? De San Andrés se dice que le gustaba tanto el vino que acudió con retraso a la celebración del Día de Todos los Santos, el primero de noviembre, y por tal razón fue castigado a celebrar su festividad a finales de mes, concretamente el día 30. A lo mejor incluso puso su mano en los viñedos para vendimiar más tarde. Vete a saber las causas divinas y mágicas que hay detrás de cada desarreglo botánico.

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    4. Pues no sé pero lo que si me he fijado en los dragos después de tu artículo y el otro comentario que están florecidos todos o lo han estado hace poco. Y no de treinta años como el tuyo sino de mucho menos.

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    5. No, no, el mío ya ha florecido muchos años antes (tiene 36). Pero es verdad que leí que les cuesta florecer y que muchos lo hacen de los 25 a 30 de sembrados. Así que se hacen de rogar. Lo que sí es verdad es que, aunque no dejan crecer las plantas de alrededor (no hemos visto nunca ni peras ni mandarinas en el peral y mandarino que están al lado), se muestran generosos en regar pequeños draguitos por todos lados. Si alguna vez quieres uno, ya sabes.

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    6. Soy muy mayor ya para tener un drago tan mayor y florido como el tuyo y no tengo dónde plantarlo, jeje.
      En Las Palmas me llama la atención que se dan muy mal. Hay un par de ellos bastante flojos. No creo que sea por temas de piso vegetal porque los he visto en zonas marítimas, los salvajes que se ven en Taganana, y agarran muy fuertes.

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    7. Pues no sé si te diga si es mejor. Los dragos se erigen enseguida en reyes de su espacio y no dejan crecer nada. Aparte de eso, sus raíces se extienden por todo el jardín y, si los dejas, acaban con tu casa también. Me gusta mucho mi drago pero sé que fue un error plantarlo.

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  8. Esperanza Gonzanava15 de agosto de 2017, 22:32

    Mi mejor casualidad, Isa, ha sido el nacimiento de mi hijo, el mismo día de nuestro primer aniversario de boda.
    Cuando rompí aguas el 12 de octubre y mi suegro decía: "Esperancita, espera a parir el 15 de octubre que es mi cumpleaños" Y así fue. El niño nació el 15.
    Santa Teresa se metió en nuestra vida sin pensar. Un beso.

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    1. La mía en ese tema fue esperar niña seguro (se iba a llamar Elisa) y llevarme la sorpresa de que apareciera Daniel. Dos días estuvo sin nombre. Y eso que nació el día de Santa Cecilia y coronación de Juan Carlos con lo que todo el mundo me sugería esos nombres.
      Dani ha sido una maravillosa serendipia.
      Un beso.

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  9. He estado buscando como loca a la musa Serendipia y no la he encontrado por ningún lugar, ¿de dónde sacaría mi profe la información? ¿Lo soñé o realmente lo explicó así? ¿Su nombre derivó de alguna otra musa? ¡Maldición! Las trampas de la memoria... De todas formas, me encanta la palabra Serendipia, para mí siempre será Musa y fuente de inspiración. Me ha encantado tu artículo al respecto, querida Jane. Un beso y a seguir disfrutando del drago.

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    1. Bueno, hay una película llamada "Dogma" del año 99 dirigida por Kevin Smith en la que se habla de una musa de la inspiración llamada "Serendipity" (interpretada por Salma Hayek). Y hay un cuestionario publicado por Escuelascatólicas.es donde pone lo siguiente:
      "Aunque cualquier autor considere que está solo frente al lienzo, frente a la página en blanco o frente a la pantalla del ordenador, siempre le acompaña una musa. Sí, sí, como lo oyen; una musa igualmente conocida por sus despistes como por su capacidad para inventar, doble virtud. La musa de lo fortuito y de la casualidad, clarividente en la creación artística y científica, es una joven coqueta y caprichosa conocida como Serendipity. Consulten los periplos de Alfred Nobel con la dinamita, los de Louis con su pasteurización, a Newton con la manzana o busquen y pregunten a los inventores del Super-Glue, la Coca-Cola, el teflón y el celofán. Serendipity nos ha legado grandes errores-casualidad que se han convertido en revoluciones científicas y sociales ¿Quién dijo aquello de que los problemas son, realmente, desafíos? ¡Eureka!".
      En lo que se dice de las Musas siguen siendo 9 como siempre, pero por algún lugar se ha colado esa musa inspiradora de sucesos felices e imprevistos. Démosle la bienvenida.
      Un abrazo.

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    2. ¡Ohhhhh! No recordaba lo de la película "Dogma" (es muy divertida), tengo que volver a verla para tomar buena nota de esa Musa que hemos perdido. Muchas gracias por la info, creo sinceramente que deberían ser 10 Musas, y que una de ella se llame Serendipia ;-)

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    3. Yo estoy dispuesta a firmar la petición.

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