lunes, 24 de julio de 2017

Mafalda y su tortuga




Llevo un tiempo acordándome mucho de Mafalda y de su tortuguita Burocracia y ahora les explico por qué.

En tiempos de nuestros abuelos, cuando querían construirse una bodega en la que guardar las barricas de vino o las papas de la cosecha, reunían a unos cuantos amigos mañosos y, entre todos, sin más allá ni más acá, la levantaban en unos días y a la semana ya estaban bajo su tejado estrenando la barriquita especial de las celebraciones.

Ahora, cuando los nietos heredan esa bodega que ya el tiempo y el abandono han dejado p'al arrastre (cosa que también nos pasa a nosotros, para qué nos vamos a engañar) y, en lugar de permitir que se siga deteriorando hasta desaparecer, tienen el deseo de devolverle viejos esplendores, las pegas, dislates y zancadillas que la burocracia nos impone recuerdan a lo que hace 2 siglos Larra escribía en su artículo "Vuelva usted mañana" sobre la manía española de no resolver los papeleos rápida y eficazmente.

Esto nos está pasando a mi marido y a mí con la bodega de su abuelo, un cuarto pegado al muro de una huerta con el tejado hecho polvo después de 30 largos años en los que sol, lluvia y desidia hicieron de las suyas. Nada, de todas formas -según mi hermano, que es arquitecto-, que un buen carpintero no pueda arreglar.

Así que, con la mejor de las disposiciones, nos presentamos en el Ayuntamiento para pedir una licencia de obras, pensando, tan ingenuos, que la cosa era algo así como pedirla y dárnosla casi sobre la marcha. No escarmentamos, no. De entrada, nos pidieron que hiciéramos un proyecto hecho por un arquitecto y sellado por el Colegio de Arquitectos de unas 100 y pico hojas con cálculo de estructuras, estudios básicos de seguridad y salud y gestión de residuos, planos hasta del pueblo, presupuestos... "Pero ¡si es un cuartucho, no el Tajmahal!" -le decíamos a la imperturbable aparejadora del Ayuntamiento- "¡Si solo vamos a poner bien el tejado y a hacerle un lavado de cara para que no se venga al suelo!". Pero con la Burocracia hemos topado, Sancho.

Y luego, venga a ir a cada rato, que ya me conozco el Ayuntamiento de ese pueblo como si fuera mi casa: que si falta un dato, que si hay que hacer dos copias, que si una tiene que ir en disquete... ¡Señor! Y al final, cuando ya hemos reunido una ristra de papeles y vamos ufanos a presentarlos, se me ocurre preguntar: "¿Estará ya esto resuelto la semana que viene?" y la técnica me responde que la cosa estará en 3 meses "¿¿¿3 MESES???" "Es que tengo que leerlo y hacer un informe", se justifica ella cuando me oyó el grito ¡3 meses! ¡Si yo me leía 200 exámenes en una semana y me daba hasta tiempo de poner anotaciones!

Hace 5 meses que empezamos todos estos trámites y diligencias. Supongo que alguna vez empezaremos a arreglar la bodega. Tal vez en un día muy, muy lejano bajo un tejado en condiciones descorcharemos una botella de vino y nos beberemos un vaso (si el médico para ese entonces nos deja beber vino), brindando por el abuelo que levantó la bodega en un mundo mucho más sencillo que este que vivimos. Pero entretanto y mientras pasa el tiempo ¿entienden por qué me acuerdo de Mafalda y de su tortuga Burocracia?


18 comentarios:

  1. Hola Jane. Pues sí, hemos caído en manos de los burócratas, mejor dicho, hemos vuelto a caer en manos de los burócratas. Con la excusa de que todo tiene que estar "legal" te van a estar toreando con papeles y por supuesto no te olvides que luego te toca pagar.
    Seguro que cuando comiences con la obra aparecerá la "municipal" a ver si tienes el permiso. Si llegas a ser "amiga" de alguien ya tendrías el permiso y la obra hecha. Somos un país de pícaros y burócratas y si te atreves a criticar te preguntan si eres de Podemos ( ya me ha pasado en dos ocasiones). así que ármate de paciencia y "vuelva usted mañana". Un beso Jane. Juan

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    1. Ya he empezado a pagar, Juan. Aparte de la gasolina gastada en numerosos viajes al pueblo del abuelo, hemos tenido que apoquinar 150 euros en el Colegio de Arquitectos y 188 de la licencia. Y menos mal que mi hermano no me cobra nada por las 2 o 3 semanas de trabajo que estuvo haciendo el tocho de proyecto, pero qué menos que regalarle una cajita de vino por el esfuerzo y la generosidad. Total que, sin empezar todavía, ya van unos cuantos euros a costa de la bodega ¡y eso que es una obra menor! Si llega a ser una casona, se viene abajo como está mandado.
      El caso es que los burócratas han invadido todos los terrenos, no solo las obras y arreglos. Tú y yo sabemos que poco a poco se van adueñando también de la enseñanza y nos entullan a papeles (a mí ya no, gracias al cielo y a la jubilación), restándonos energías a los profesores para lo que verdaderamente importa, que es la educación de los chicos.
      Que Dios nos coja confesados. Y, como dices, paciencia.
      Un beso, Juan.

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  2. Pompeyo Pérez Díaz24 de julio de 2017, 15:25

    ¿Y si la hubieran arreglado sin decir nada? Se me ocurre, ja, ja.

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    1. Pues probablemente no hubiera pasado nada, Pompeyo. Tengo amigos que han añadido hasta una habitación nueva a su casa, calladitos la boca, y como si nada. Pero también tengo otros que, al intentar hacerlo, los propios vecinos los han denunciado y, la verdad, no hay necesidad. Pero con tanta traba, es de lo que dan ganas. Así ves tanta casa semiderruida por ahí. Una ayuda por parte de los Ayuntamientos no estaría de más.

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  3. Charo Borges Velázquez24 de julio de 2017, 15:32

    Me encanta, como siempre, tu manera de contarlo pero me enfada, y mucho, todas las pegas, peros y obstáculos que pone la Administración a quienes quieren hacer las cosas con rigor y respeto a la normativa.

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    1. Y lo mío, después de todo, no es nada, Chari. Tengo un amigo que quiso reformar la casa de sus abuelos, una casona grande en el campo que ahora ha obtenido premios y todo por la buena restauración. Cuando yo le contaba todo esto y lo que nos está costando ponernos manos a la obra (tenemos al contratista apalabrado y esperando por la dichosa licencia), él me contaba lo suyo y se me ponían los pelos de punta ¡3 años estuvo esperando! ¡Hasta análisis de la tierra le hicieron a ver si había restos guanches!
      El "no me cuentes que te cuento" funciona en este tema como en ninguno. Todo el que ha querido embellecer las edificaciones han tenido su particular calvario ¿Cuándo se verán ayudas, propuestas, facilidades para que nuestra isla luzca bonita, sin tanto mazacote ni tanta casa deslucida?

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  4. ¡Horreur! ¡Así es,y estamos en la era informática más informatizada!

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    1. Eso mismo digo yo. Todo se podría mandar por internet ¡Si vieras el follón para pagar! No podíamos hacerlo en el mismo Ayuntamiento ni por Internet sino en el Banco que está al lado del Ayuntamiento, y no en horas abiertas al público, sino de 9 a 10. Como vivimos a una hora de allí, pedimos que si lo podíamos mandar desde nuestro Banco que está cerca de casa y nos ahorrábamos no solo la madrugada sino también dos horas de nuestro tiempo. Al final, nos dejaron, pero teniendo que autorizarlo la Directora de nuestro Banco, que llamaba allá; y el de allá iba a avisar a la del Ayuntamiento que ya estaba hecha la transferencia ¿Lo estarán haciendo adrede para fastidiar un poco más?

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  5. Hola Isa
    Lo de la burocracia ahí, terruño tinerfeño y no sé si canario, es incluso peor que en otras Españas. Que ya es decir. Tenemos datos.

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    1. Me imagino que está todo por el estilo, Ana. Javier Marías en un artículo titulado "No nos asfixien" trazó muy bien el panorama:
      "Este es el mundo que nos han construido. Ríanse de la burocracia del siglo XIX, famosa en las obras de Dickens, Balzac y Larra. La que padecemos hoy ha dejado aquella convertida en un paraíso de facilidades y libertad. Ustedes lo saben como yo: para cualquier imbecilidad antaño sencilla, hay que solicitar todo tipo de permisos y documentos. Para cualquier gestión, oficial o no, hay que cruzar innumerables mails, sms, llamadas, y firmar docenas de veces. Para establecer una empresa o negocio, los trámites son inacabables y los obstáculos casi insalvables: Para tratar con la Administración, todo el mundo está obligado a poseer ordenador, pero esa misma Administración hace laberíntico y arcano el proceso de presentación de lo que sea, o le falla "el sistema" cada dos por tres, o da instrucciones contradictorias e imposibles..."
      En fin ¿qué te voy a contar?

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  6. Toda la razón del mundo y si encima te toca un inepto, entonces, el acabóse. Un abrazo, amiga.

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    1. O un antipático, Úrsula, que hay algunos a los que parece que les cobran por sonreír o por dar los buenos días. Menos mal que siempre hay gente agradable que intenta ayudar.
      Un abrazo, mi amiga.

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  7. Esa tortuga bien llamada BUROCRACIA es la realidad de nuestros días.
    Bien sea para un permiso de obras, para un asuntillo jurídico, o simplemente tramitar un pasaporte... Para todo hay que hacer cola y cuando llegas al final de la meta, y preguntas amablemente con una sonrisa, te dicen sin apenas levantar la mirada "pero eso no es aquí", y yo he perdido mi tiempo y mis nervios para lograr absolutamente nada.
    Y luego, están las máquinas que han puesto en muchos organismos que dejan a los ancianos fuera de juego y excluidos del sistema informático, mientras esperan con sus bastones a que un alma caritativa les explique al menos cómo coger su turno. Esto es España y un colectivo acomodado que tiene 4 formularios para un solo fin.

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    1. Según el artículo de Marías del que hablé más arriba, en Bruselas hay una monstruosa legión de burócratas que viven de urdir normas y dificultades sin fin, que oprimen a los ciudadanos y no les dejan vivir. Como no tienen otra cosa que hacer y tienen que justificar su sueldo... Parece hasta de ciencia ficción ¿no? De hecho, tal vez sean los hombres grises de la novela de Michael Ende "Momo". Por cierto, allí también había una tortuga...

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  8. Gracias a la burocracia, a Larra lo conoce todo el mundo, aunque sea solo por aquello de "Vuelva usted mañana".
    Como veo que estás muy puesta en el tema, una pregunta. ¿de quién es la siguiente frase?: "Occidente no es grande por su burocracia y sus regulaciones sino porque la gente fue libre de perseguir sus sueños y de buscar su propio destino".

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    1. Larra, "el pobrecito hablador", siempre ha gustado por su estela romántica de héroe disconforme con la sociedad que lo rodeaba. Atinó en sus críticas y lo más sorprendente es que, casi dos siglos después, sigan siendo válidas. Lo cual nos lleva también a la pesimista conclusión de que no hemos cambiado mucho. O que si lo hemos hecho, tal vez haya sido "a peor la mejoría", como dicen por aquí.
      La frase es de Donald Trump, que sabe (él o quienes le hacen los discursos) decir a la gente lo que quiere oír. Pero ya sabes que no me fío de los discursos de los políticos sino de los hechos. Y él, por ahora, lo de dejar que la gente persiga sus sueños y busque su propio destino, como que no lo tiene claro.

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  9. Muy bueno el comentario. Yo, que de burocracia sé un poquito, te comprendo. Qué acertado el titulo.

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    1. Sí, Ani, de mis amigas eres quien la ha vivido más cerca trabajando en un Ayuntamiento grande. Y tú, mejor que nadie, sabes de las quejas de los usuarios y de lidiar con gente incompetente que parece que lo que quiere es poner la zancadilla a todo el que quiera algo. Me consuela precisamente que haya gente como tú, eficiente y empática con el pobrecito contribuyente. Gracias por haber estado ahí.
      PD: Por supuesto que sé también que hay gente fastidiosa al otro lado de la ventanilla.

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